Supercherías y charlatanes
Supercherías y charlatanes
La decencia es la única barrera moral para no utilizar el sufrimiento y el dolor de las personas con fines espurios
Veía "Amparo Muñoz, la mujer que dijo No" y me venía a la cabeza Marilyn Monroe. Los juguetes rotos. El encanallamiento social. El deporte nacional de inmiscuirnos en las vidas ajenas. Laxo con nuestras imperfecciones y ruin con las de los demás. El tiempo lo cura todo.
"Minúsculos placeres del egoísmo" ensayo (1623), de Manuel Azaña termina: << Con los hombres no se juega, es claro; pero se juega intelectualmente con los signos que lo representan; abstrayendo sus accidentes temporales, Ésta es una creencia del mundo moral. Predecir el chasco de la presunción, el eclipse de la vanidad, la hipocresía desenmascarada, la confusión del arribismo, es un placer muy poco puro, aunque grande; es el desquite de la razón experimentada sobre la superchería. Las luces bastan para que los charlatanes no me embauquen ; la comicidad de sus gestos me asegura contra la indignación. En la madurez se deja en paz a los necios: paz menos boba de lo que aparenta, porque es entregarlos a su inexorable destino >>.

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