Carpe Diem

 Carpe Diem



Horacio es un poeta intemporal, un clásico, poeta de la virtud ciudadana y de la vida; cantor del carpe diem. Vivió en la época en que se alumbraba el nacimiento del nuevo régimen de Augusto. Mecenas (Mecenas, c. 69-8 a. C., consejero del emperador romano Augusto y protector de las letras y de los literatos) y Horacio comparten esa visión hedonista de la vida, esa tendencia a la búsqueda del placer, al epicureísmo. Por más que intente sobreponerse y buscar también la virtud.
La obra de Horacio va en dos direcciones, hacia la virtud y el placer, epicúreo y estoico. Epicúreo por espontaneidad, por formación, por vocación inicial o por voluntad; mientras que el estoicismo e más bien por compromiso , digamos, por una cierta imposición del poder, sin duda asumida. Aurea mediocritas aparece en las Odas de Horacio .
Aurea mediocritas ("dorado término medio", o "dorada medianía" o "moderación") es una expresión latina que alude a la pretensión de alcanzar un deseado punto medio entre los extremos; o un estado ideal alejado de cualquier exceso (hybris) mediante la justa medida de los términos opuestos (concordia oppositorum). Está relacionado con el hedonismo epicúreo, basado en conformarse con lo que se tiene y no dejarse llevar por las emociones desproporcionadas. Aparece como tema poético por primera vez en las Odas de Horacio (Carminum II, 10 -"A Licinio"-)
Carpe diem
Carminum I, 11
No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a ti y a mi, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos escollos.
Sé prudente, filtra el vino
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No te fíes del incierto mañana.
Horacio
Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas regumque turres.
Traducción:
La pálida muerte pisa con igual pie las chozas de los pobres y los palacios de los reyes.
Tempus fugit y Omnia mors aequat (todos somos iguales ante la muerte, Francisco de Quevedo
Salmo XIX
Poemas de Francisco de Quevedo
¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!
Feroz, de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.
¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana
sin la pensión de procurar mi muerte!
Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.
¡Qué bueno es Francisco de Quevedo!
" Amor constante más allá de la muerte". El soneto de amor más importante de Quevedo, o, como ha escrito Dámaso Alonso, probablemente el mejor de la literatura española
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